Entre el humor y la curiosidad: la ciencia detrás de los récords Guinness

POR María Ximena Perez para AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS UNQ

El libro de los Guinness es un éxito y una referencia en todo el mundo. Cuáles son los récords más científicos y sorprendentes que fueron registrados.

¿Puede el ser humano ser recordado por llevar a cabo grandes hazañas? Efectivamente. Y nadie registra mejor la superación de los límites de la humanidad que el Guinness World Records, el famoso y peculiar libro que reúne algunos de los hechos más extraordinarios de la naturaleza con una amplia diversidad de capacidades y cualidades humanas. Pero ¿en qué medida la ciencia participa en estos récords? ¿Cuál es la mejor forma de pasar a la historia y lograr una marca Guinness?

La mayor colección de heces fósiles es la pasión de George Frandsen: su museo particular reúne un total de 1.277 piezas, recogidas en 15 estados de EEUU y ocho países diferentes. Crédito: Elsiglo.

¿Puede el ser humano ser recordado por llevar a cabo grandes hazañas? Efectivamente. Y nadie registra mejor la superación de los límites de la humanidad que el Guinness World Records, el famoso y peculiar libro que reúne algunos de los hechos más extraordinarios de la naturaleza con una amplia diversidad de capacidades y cualidades humanas. Pero ¿en qué medida la ciencia participa en estos récords? ¿Cuál es la mejor forma de pasar a la historia y lograr una marca Guinness?

Para el norteamericano George Frandsen, la mejor manera de ser recordado fue y sigue siendo coleccionar heces fosilizadas. La marca en el famoso libro la logró gracias a su museo particular que reúne un total de 1.277 piezas, recogidas en 15 estados de EEUU y ocho países diferentes. La joya de su colección es Precious, con un peso de 1,92 kilos, encontrada en Carolina del Sur y que fue expulsada por un cocodrilo de 6 metros en el Mioceno, hace más de 5 millones de años. De esta manera, su colección de heces se convirtió en la más grande que, hasta el momento, el mundo pudo registrar.

La piel más elástica

Pero los Guinness más científicos de la historia no terminan ahí. El caso de Garry Turner también pasó a la historia de estos récords. El hombre es capaz de estirar la piel de su estómago hasta una longitud distendida de 15,8 centímetros debido a una rara condición médica llamada síndrome de Ehlers-Danlos, un trastorno de los tejidos conectivos que afecta a la piel, los ligamentos y los órganos internos. Esta condición hace que el colágeno que refuerza la piel demuestre su elasticidad, lo que provoca, entre otras cosas, un aflojamiento de la piel y una “hipermovilidad” de las articulaciones. En los casos más graves, puede generar el colapso o la ruptura mortal de los vasos sanguíneos.

El hombre más elástico del mundo, estiró la piel de su estómago 15.8 cm para batir un récord Guinness en 1999. Crédito: Versionfinal.

El maestro del arte submarino

A la piel más elástica, se le suma otro récord donde lo científico dice presente. Es el que obtuvo Jason de Caires Taylor, un artista británico que tiene el récord de mayor cantidad de instalaciones artísticas bajo el agua: 12 instalaciones con cientos de esculturas individuales. Taylor creó el primer museo submarino del mundo, el Museo Subacuático del Arte en la costa Cancún y el primer parque de esculturas submarinas en Grenada, considerado una de las 25 maravillas del mundo por National Geographic. Este artista trabaja junto a biólogos marinos para colocar sus esculturas en lugares estratégicos que ayuden a generar nuevos arrecifes de coral artificiales. La idea es que desvíen la atracción turística de los arrecifes naturales para así ayudar a que estos puedan regenerarse.

Los ojos más saltones

Siguiendo la línea científica, el caso de la norteamericana Kim Goodman no deja de impactar al mundo: sus ojos salen de sus órbitas hasta una distancia de 1,2 centímetros, un valor certificado por un oftalmólogo. Luego de sufrir un golpe en la cabeza, Goodman comenzó a sufrir exoftalmia, una condición médica que impulsa los ojos hacia fuera de las órbitas y que, normalmente, está ligada a alguna patología. Lo extraño, es que ella logra controlarlo a voluntad.

El Guinness World Records la encontró en 1997 y desde entonces mantiene un récord invicto. Crédito: Itv.

La temperatura más alta de la Tierra

Otro dato impactante que registra este libro es la temperatura más alta de la que existe un registro fiable. El 10 de julio de 1913 en Greenland Ranch, en el Valle de la Muerte situado en California, Estados Unidos, se midieron 56,7 grados. Las máximas en este lugar alcanzan una media de 46 grados. Sin embargo, años más tarde, la tierra se recalentó. Y el 15 de julio de 1972 se midió en el suelo una temperatura de 93,9 grados, casi lo suficiente para hacer hervir el agua.

La persona más joven en lograr fusión nuclear

Con tan solo 12 años, Jackson Oswalt también entró al libro Guinness por construir un reactor nuclear en su casa. De esta manera, se convirtió en la persona más joven en lograr la fusión nuclear, al construir una máquina de acero que consta de un vacío, una bomba y diferentes compartimentos que podrían romper átomos de alta temperatura que liberan energía de fusión. La máquina, que cuenta con materiales de unos 10 mil dólares, es capaz de producir un alto nivel de energía.

Con 12 años, logró inscribirse en el libro Guinness de los récords 2021 tras crear un reactor nuclear en una habitación de su casa. Crédito: Larepublica.

El video más visto de un influencer científico

La sorprendente hazaña de lanzar un globo para captar imágenes inéditas en la estratósfera, realizada por el influencer científico colombiano Faber Burgos Sarmiento, el 26 de septiembre de 2020, lo hizo merecedor de récord Guinness. El joven incorporó una cámara al globo para tomar las fotografías que, posteriormente, publicó en redes sociales. El logro de figurar en el libro de Récord Guinness lo alcanzó porque su video, donde explica cómo elevó el globo hacia la estratosfera, es el más visto en la red social Facebook.

Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ

Turismo de cercanía: ¿En qué consiste el fenómeno de ‘hacerse una escapadita’?

POR Nicolás Retamar para AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS UNQ

De a poco, los destinos cercanos ganan popularidad y se convierten en los más elegidos por la gente. Naturaleza, paisaje, gastronomía y fiestas populares.

Aunque pareciera una novedad, el turismo de cercanía es algo que se practica hace mucho tiempo y es una tendencia mundial que encuentra sus raíces en factores económicos como la inflación y la necesidad creciente de tener varios descansos, aunque breves, a lo largo del año. Si bien esta modalidad de esparcimiento y consumo turístico data de hace mucho tiempo, el precio del combustible y la pospandemia impulsaron su desarrollo a gran velocidad.

“Staycation, cuya traducción es vacaciones en casa o estancaciones, implica irse por periodos más cortos en forma individual (ya no en forma grupal como las viejas vacaciones organizadas al estilo contingente) y a destinos cercanos”, señala Marlene Pedetti, directora de la Licenciatura en Turismo y Hotelería de la Universidad Nacional de Quilmes, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.

Laguna de Tepalqué. Créditos: http://desarrolloturistico.web.unq.edu.ar/

Si bien no hay una definición acordada sobre turismo de cercanía, el arquitecto argentino Roberto Boullón decía que consistía en dos horas de distancia, es decir, que se puede ir y volver en el día. El miedo que pase alguna eventualidad y no poder volver al domicilio hizo que mucha gente se vuelque por trayectos más cercanos. Las personas no querían hacer trayectos largos y elegían destinos más próximos para disfrutar.

Además de la pospandemia y el precio del combustible, con el avance de internet, las redes sociales y los influencers, cada vez hay más viajeros que comparten nuevas propuestas y no se quedan con los típicos destinos de playa o montaña, sino que recorren otros paisajes y disfrutan otras experiencias.

En particular, la Universidad Nacional de Quilmes trabaja con varios municipios a través del proyecto de extensión Programa de relevamiento y fomento al desarrollo económico local en la Región de “Campos, ríos y lagunas” de la Provincia de Buenos Aires (25 de Mayo, Roque Pérez, Saladillo, Lobos, Tapalqué y General Alvear).

Matías Van Kemenade, director del proyecto donde participan docentes, estudiantes, personal administrativo y de servicios, graduados y vecinos de los municipios, cuenta que los inicios fueron en 2015 con dos parajes de Roque Pérez, La Paz y La Paz Chica. Luego se trabajó con todo el municipio y después se fue sumando el resto. “Además de campos, ríos y lagunas, se puede encontrar descanso, tranquilidad, relajación y estar en contacto la naturaleza y el medio ambiente. A estos pueblos no solo los une la naturaleza sino también la historia”, destaca Van Kemenade. Por algunos de estos pueblos pasaron Juan Manuel de Rosas, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón.

En la última Feria Internacional de Turismo realizada en La Rural, esta microrregión se presentó como el corredor de campos, ríos y lagunas. El corredor, entrelazado por la Ruta Nacional 205, no solo cuenta con estos atractivos naturales sino que es un espacio ideal para alejarse del ruido y descansar. Disfrutar de fiestas populares, visitar los almacenes de ramos generales, ir al único cine teatro rural en funcionamiento que hay en toda la provincia, recorrer sitios históricos y llevarse algunos recuerdos es el plan indicado para las ‘escapadas’.

FERTUC 2022

El pasado 4 de noviembre se realiazó en la UNQ la primera Feria Regional de Turismo de Cercanía con entrada libre y gratuita. Los municipios de 25 de Mayo, Roque Pérez, Saladillo, Lobos, Tapalqué y General Alvear mostraron sus atractivos al público. Hubo expositores, productos regionales, degustaciones, sorteos y shows en vivo.

Queríamos hacer esta primera feria de cercanía en la Universidad, algo que nunca se hizo, porque es lo más parecido a la Feria Internacional de Turismo en La Rural pero a pequeña escala”, resalta Pedetti.

Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ 

 

¿Nos desconectamos en vacaciones?

Con el período vacacional un gran número de personas sale en busca de tranquilidad. Muchas se proponen darle un respiro al celular y otros accesorios digitales, pero ¿nos podemos aislar de las redes sociales? Una serie de investigaciones nos sacan la duda.

Con la época estival también llegan los planes para vacacionar. Dormir más, viajar, leer, planificar y tal vez usar menos las redes sociales. Según una encuesta realizada en Reino Unido en años pasados (The UK Gadget Habit Report), en vacaciones los británicos utilizaron un 38% más sus dispositivos tecnológicos respecto a su rutina diaria. Tan solo uno de cada diez dijo haber conseguido desconectar por completo de estas tecnologías en sus días de descanso.

Fiestas y vacaciones: en búsqueda de la desconexión digital. Foto: Getty Images

Para satisfacer este deseo, cada vez hay más opciones turísticas que ofrecen una desconexión digital total mientras están de vacaciones. Pero, ¿realmente es efectivo? Al ser un área de investigación muy reciente, con pocos estudios al respecto, no es posible establecer conclusiones sólidas sobre los efectos de esta desconexión tecnológica. Sin embargo, podemos analizar alguna de las investigaciones realizadas hasta el momento en Europa y Oceanía. Un estudio llevado a cabo por investigadores de Reino Unido y Nueva Zelanda midió cómo se sentían 24 participantes de entre 20 y 50 años que habían viajado por diferentes países y que desconectaron de sus dispositivos tecnológicos durante, al menos, 24 horas.

Según los autores, las personas con un mayor uso previo de la tecnología experimentaron mayor ansiedad, frustración y confusión al dejar de usarla, pero se les pasó en el curso de un día. “A la mayoría de los turistas les lleva menos de 24 horas superar la primera etapa y empezar a disfrutar de la experiencia libre de tecnología. Entonces se sienten más comprometidos con los entornos que les rodean, conectan más con los lugareños y pasan más tiempo de valor con sus compañeros”, explica Wenjei Cai, investigador de la Escuela de Negocios de la Universidad de Greenwich (Reino Unido) y autor principal del estudio, que se publica en Journal of Travel Research.

Uso excesivo, más que adicción

Aunque la investigación cita varias veces el concepto de “abstinencia” para explicar los síntomas que experimentaron los participantes, lo cierto es que no estamos hablando de una adicción. Las autoridades de salud mental de referencia no han clasificado el uso excesivo de internet, del celular o de las redes sociales como tal. En una revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades, los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo que sí incluyeron fue el trastorno por uso de videojuegos dentro de los trastornos debido a comportamientos adictivos, que incluyen también los juegos de apuestas.

Las autoridades de salud mental hacen referencia al uso excesivo del celular y no lo tratan como una adicción. Foto: iStock

Este trastorno engloba tanto videojuegos utilizados a través de internet como sin conexión a la red. Tal y como se detalla en su definición, en este caso “el patrón de comportamiento es lo suficientemente grave como para dar lugar a un deterioro significativo a nivel personal, familiar, social, educativo, ocupacional o en otras áreas importantes de funcionamiento”.

Con la mal llamada “adicción” al celular o a las redes sociales no estaríamos ante un cuadro similar y por eso los expertos recomiendan hablar de uso excesivo o abuso. “El concepto de adicción a internet es muy poco específico porque internet no es una conducta, es un medio a través del cual hacemos muchísimas cosas. Suponer de entrada que todo eso puede ser potencialmente adictivo es bastante dudoso”, puntualiza Eparquio Delgado, psicólogo del Centro Rayuela y divulgador científico.

“La gente que leía no ha dejado de hacerlo, ni tampoco ha dejado de salir con los niños al parque si antes lo hacía”, resalta el psicólogo. En su caso concreto, el pasado verano, coincidiendo con las vacaciones, decidió desconectar de las redes sociales durante cinco semanas. Lo hizo porque prefería dedicar ese tiempo a otras cosas, como estar con su hija o leer. Y al hacerlo no pasó nada, ni síndrome de abstinencia ni nada parecido. Simplemente se acordaba de ese hábito y cuando pensaba en compartir algo, no lo hacía porque había dejado de hacerlo.

Abuso de redes sociales

Numerosas investigaciones han analizado cómo afecta el abuso de las redes sociales a la salud mental, especialmente en los más jóvenes. Los principales problemas estarían ligados con casos de ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y problemas de autoestima. También con un mayor consumo de alcohol y con peores resultados académicos.

Eduardo J. Pedrero, asesor técnico en la Unidad Técnica de Formación e Investigación de Madrid Salud, destaca lo que se deja de hacer cuando se abusa de estas tecnologías. “Disminuye la actividad física, se restringen las relaciones cara a cara, hay una competición temporal con los estudios o la actividad laboral y las personas se refugian en un mundo virtual, renunciando a una realidad más compleja”, enumera. Además, según el experto, también se agravaría el problema que favoreció el abuso. Por ejemplo, si alguien con tendencia a la depresión usa en exceso el celular y sus aplicaciones “puede proteger su autoestima de las amenazas del mundo real en un primer momento, pero probablemente va a agravar los síntomas depresivos cuando se incremente el aislamiento”, sostiene.

Eso en cuanto a las personas que tienen un uso problemático de las tecnologías, pero, ¿qué hay de las que, teniéndolas, no las utilizan? Es lo que se preguntaron Pedrero y un equipo de investigadores, que querían averiguar si estas personas gozaban de una mejor salud mental que sus polos opuestos. Nada más lejos de la realidad. En una muestra de 6.820 personas de entre 15 y 65 años que vivían en Madrid, el 7,5% declaró que no usaba su smartphone con regularidad. En comparación con quienes sí lo usaban con frecuencia, estos usuarios tenían una edad media más alta, eran más hombres que mujeres, residían en distritos menos desarrollados, con un menor nivel de ingresos y un nivel educativo más bajo. En cuanto a su salud, mostraron peores indicadores de salud mental, una calidad de vida más baja, mayor sedentarismo, tendencia al sobrepeso y un mayor sentimiento de soledad.

“Puede ser tan problemático que se dediquen muchas horas a usar el móvil como que la persona se sitúe al margen de un comportamiento generalizado que facilite sus relaciones sociales o su adquisición de información, entre otras cuestiones”, aduce Pedrero. “Y así parece ser según los resultados de nuestro estudio”, añade. 

La rehumanización de los gurús

En Silicon Valley, el corazón de las grandes tecnológicas, algunos de los gurús que trabajaron para estas empresas han marcado distancia y hoy alertan de los peligros potenciales de los productos desarrollados. Es el caso de Tristan Harris, que trabajó como experto en ética para Google y que hoy lidera el Centro para una Tecnología Humana, una organización independiente sin ánimo de lucro formada por exejecutivos de las tecnológicas y diferentes expertos en humanidades, filosofía o educación.

Foto: Infobae

Su objetivo es impulsar un cambio integral hacia una tecnología más humana, cambiando la forma en la que los tecnólogos conciben su trabajo y en cómo diseñan los productos. Nir Eyal ha asesorado a la industria tecnológica y conoce bien los recursos que utilizan para que nos enganchemos a las redes. Eyal cuenta qué hace para gestionar su tiempo. “Decido el tiempo que voy a dedicarle a la tecnología y no permito que me distraiga de lo que quiero hacer porque tengo un espacio en mi horario donde planifico usarla”, afirma.

Aunque admite que antes se distraía mucho, al escribir el libro Indistractable (2019) su gestión del tiempo cambió. “En mi horario tengo espacios para usar Facebook, Instagram, WhatsApp, Slack…”, indica. Sobre la posibilidad de abandonar por completo las redes para que no nos quiten tiempo de otras cosas más importantes, Eyal no es partidario de hacerlo y lo compara con la inutilidad de las dietas détox, “que no funcionan”. Lo que propone es averiguar las cuestiones que subyacen a este comportamiento, es decir, ir a la causa, a por qué nos distraemos, sin que haga falta una desconexión total. Y eso se aplicaría en vacaciones y en el día a día habitual.

Fuente: Diario El País
Foto portada web: Freepik.es