No hay dos iguales: ¿Qué esconden las huellas dactilares?

POR María Ximena Perez para AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS UNQ

Por qué se las considera “códigos únicos”. Cuál es su uso social y qué papel cumplen en la vida cotidiana. El rol de Argentina como país pionero en su aplicación.

Huellas dactilares: todos los seres humanos las tienen desde que nacen y, a lo largo de su vida, las van imprimiendo involuntariamente por varias partes. Anatómicamente, constituyen la estructura formada en la yema de los dedos por las crestas papilares (glándulas de secreción de sudor situadas en la dermis).

En diálogo con la Agencia de noticias científicas de la UNQ, la criminalista María Eugenia Petrini, subdirectora del laboratorio forense de la Procuración General, explica que las huellas dactilares son formaciones particulares que se encuentran en la tercer falange de los dedos de la mano. “Esas formaciones están conformadas por crestas y surcos papilares que van a formar un diseño o dibujo particular. Es decir, tipo fundamental”.

Esta estructura es única para cada persona y una vez definida, en la semana 19 de gestación, permanece inalterada toda la vida. Sencillamente, no cambian con el paso del tiempo.

Poner el dedo sobre un lector de huellas dactilares como forma de identificación es un acto tan cotidiano que se usa hasta para fichar en la oficina o desbloquear el celular. Créditos: Infobae.

Por ejemplo, si se toma la impresión de las crestas papilares y surcos a un individuo durante su infancia y se compara con la obtenida una vez alcanzada su edad adulta, se observará, independientemente de las alteraciones propias del crecimiento como el tamaño, que las huellas permanecen idénticas.
Otras de las características es que son inmutables. Es decir, no se pueden modificar: en caso de lesión, si es leve, el tejido se regenerará sin ocasionar cambio alguno.

¿Por qué cada persona tiene una huella distinta? 

Según explican los especialistas, la huella viene definida por un componente genético y otro físico, basado en el resultado de pliegues generados por acción de campos de fuerza elástica, no lineales, que se producen en la capa basal de células que existe entre la dermis y la epidermis durante el desarrollo gestacional. Eso implica que las huellas queden definidas antes del nacimiento.

Incluso los gemelos monocigóticos —aquellos que tienen el mismo genoma debido a que se producen a partir de la división en dos de un solo óvulo fertilizado por un único espermatozoide— tienen huellas diferentes.

“Se supone que las huellas dactilares están influenciada por los mismos factores que pueden influenciar a un bebé en desarrollo, ya que las crestas se empiezan a formar entre el tercer y cuarto mes de vida intrauterina, cuando se empieza a desarrollar ese organismo celular que termina siendo el bebé”, asegura Petrini. Y agrega que “las diferentes condiciones que pueden afectar de alguna manera esa gestación que está teniendo ese ser, también afectan toda su estructura. Y las huellas dactilares no están exentas de ello, de ahí que cada individuo tenga su propia huella dactilar”. 

¿Para qué sirven?

Existen diversas teorías sobre la función de las huellas dactilares. Según investigaciones realizadas por el biólogo Roland Ennos, en la Universidad de Hull en Reino Unido, las huellas dactilares brindan agarre al ser humano. En ese sentido, podrían ayudar a agarrar superficies en condiciones húmedas, similar a las huellas de los neumáticos de los coches. De esta forma, se evita que las manos resbalen por una superficie.

Entre la comunidad científica también circula la teoría de que podrían ayudar al tacto. Los dedos contienen cuatro tipo de mecanorreceptores o células que responden a la estimulación (como el tacto). Según Georges Debrégeas, biólogo de la Universidad de la Sorbona en París, estos mecanorreceptores son muy sensibles a las pequeñas vibraciones y, por lo tanto, contribuyen a que las yemas de los dedos tengan su característica sensibilidad.

Los usos sociales y científicos

Las huellas dactilares depositadas sobre las superficies que se tocan o manipulan, al tener un carácter único para cada persona, son un elemento de identificación individual. En ese sentido, no sólo juegan un rol relevante en las investigaciones de ciertos delitos, sino que su papel en la vida cotidiana va teniendo cada vez más importancia. Por ejemplo, entre las múltiples opciones que ofrece el teléfono móvil para desbloquearlo, una de las más usadas es la huella dactilar, un rasgo individual que sirve para evitar que otras personas puedan hacer uso del dispositivo. También es frecuente para facilitar el acceso a zonas restringidas de edificios a ciertas personas, o en operaciones de cuentas bancarias.

Por el lado científico, la dactiloscopía estudia las huellas dactilares con el objetivo de identificar al sujeto que comete un acto delictivo. Además, también puede vincular a un sospechoso con el lugar en el que se cometió el crimen o con los elementos que se han usado para llevarlo a cabo. En ocasiones tiene una fuerza probatoria muy elevada que puede cambiar el curso de un juicio penal.

“Desde un punto de vista criminalístico, son elementos que van a servir a los fines de la identificación humana. Es decir, sirven para dar identidad”, dice la especialista. Y detalla que como cada individuo tiene su propio rastro papilar, la posibilidad de identificación de un rastro respecto de un individuo da una posibilidad de establecer una identidad indubitable. Es decir, se puede decir con total certeza que este rastro le corresponde a esa persona”.

En Argentina, por ejemplo, se recogen las huellas dactilares como método identificativo que se asocia a un Documento Nacional de Identidad. Esta cualidad es la que hace que tengan tanto valor para las investigaciones criminales.

Un argentino que dejó su huella

¿Quién descubrió que una huella dactilar era un método válido para demostrar la culpabilidad de una persona en un asesinato? El primer sistema del mundo fue creado en Argentina en 1891 por el antropólogo Juan Vucetich. Para poner en marcha el procedimiento, en septiembre de ese año, se tomaron las huellas dactilares de 23 personas que permanecían detenidas por haber cometido diversos delitos en el país. Ya en 1892, se dispuso que esta técnica se utilizaría para investigar asesinatos y fichar a personas con antecedentes.

Gracias a esta normativa, a los pocos meses, se pudo identificar a una mujer que había matado a sus dos hijas en la ciudad de Necochea. Eran los hijos de una mujer llamada Francisca Rojas los que habían sido asesinados, y ella misma había señalado como responsable a un hombre al que había rechazado como marido. Los agentes de policía no lograron arrancarle una confesión al sospechoso aun sometiéndolo a torturas, así que se pusieron a investigar a fondo y encontraron una huella ensangrentada en una puerta. Al cotejarla, descubrieron que la asesina no era otra que la madre; que, ante la evidencia, acabó confesando.

La policía no tardó en adoptar oficialmente el Sistema Dactiloscópico Argentino, como posteriormente se conocería, lo que convirtió al país en el primero en depender únicamente de las huellas dactilares como método de identificación. A principios del siglo XX, el sistema de Vucetich empezó a difundirse por todo el mundo.

 

Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ

La región del Istmo de Tehuantepec se utilizó como paso interoceánico en el siglo XVI

Por US para SINC

Dos investigadores de la Universidad de Sevilla han realizado un estudio detallado del mapa más antiguo del río Coatzacoalcos (México), que fue obra de el marino Francisco Gali, nacido en Sevilla en 1539. El trabajo mostraría la viabilidad de utilizar este afluente como paso entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Una investigación, publicada recientemente en la revista The Cartographic Journal, realiza un análisis detallado del mapa más antiguo del río Coatzacoalcos (México), dibujado por el explorador y navegante sevillano Francisco de Gali en 1580. En este estudio los investigadores de la Universidad de Sevilla (US) combinan enfoques más tradicionales con tecnologías digitales.

El Istmo de Tehuantepec, región situada en el sur de México, es la zona más estrecha entre los océanos Atlántico y el Pacífico de todo el país. Sólo 220 kilómetros separan los dos océanos. Durante la primera mitad del siglo XVI, hubo un esfuerzo de los conquistadores españoles por encontrar, un estrecho que conectara los dos océanos. Esto significó que, en las exploraciones de conquista durante el siglo XVI, esta región se utilizó como paso interoceánico, realizándose aproximadamente las dos terceras partes del viaje a través del caudaloso río Coatzacoalcos y el resto, por tierra. 

Estos datos son fruto del artículo “El mapa del río Coatzacoalcos (1580): primera cartografía del Istmo de Tehuantepec”, estudio realizado de forma conjunta por el profesor Manuel Morato Moreno, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI); y el catedrático emérito José María Gentil Baldrich.

Dibujo del golfo de México y costa de Nueva España, desde el cabo de Santa Elena hasta el río Pánuco. / US

Interés de la monarquía española

En 1580 el alcalde de Coatzacoalcos recibió un mandato de la Corona española para conocer diferentes aspectos de los territorios de ultramar, como la geografía, la topografía, la toponimia, las lenguas indígenas, las plantas, etc. Solicitó entonces un mapa en el que se describiera la geografía de la región indicando los accidentes geográficos, las poblaciones y vías de comunicación. Para ello, contó con la ayuda de Francisco Gali, un marino español que recorría esas tierras en su camino hacia la costa del Pacífico. 

La exploración de esta región entre los denominados Mar del Norte y el Mar del Sur fue, desde la conquista de Mesoamérica, una idea fija de la monarquía española y sus representantes. Carlos V hizo de este proyecto una de las misiones prioritarias de los exploradores cuyo objetivo era poner en comunicación el reino de Nueva España con el de Perú. Hernán Cortés también la utilizó en 1520 para transportar equipos pertrechos y suministros.

El análisis del mapa sugiere que fue realizado con premura. Tanto los errores en las distancias como las numerosas correcciones que aún pueden observarse apoyan esta conjetura. Parece que Francisco Gali estaba más interesado, desde su punto de vista de explorador y navegante, en el aspecto más importante de la región: la posibilidad de conectar el Mar del Norte y el Mar del Sur a través del Estrecho de Tehuantepec. 

Francisco Gali: navegante, explorador, cosmógrafo y cartógrafo

Francisco Gali, nacido en Sevilla en 1539, es un personaje único y enigmático. No existe apenas información sobre él antes de su aparición en América. A pesar del escaso número de mapas que se han descubierto elaborados por Gali (dos firmados y un tercero atribuido), los documentos históricos se refieren a él no sólo como experto marino, sino también como hábil cartógrafo y cosmógrafo.

Este trabajo sirve como continuación a otros artículos publicados sobre otro de los mapas realizados por Francisco de Gali.  

 

Referencia bibliográfica:

Manuel Morato-Moreno & José-María Gentil Baldrich. “The Map of the Coatzacoalcos River (1580): The First Cartography of the Isthmus of Tehuantepec”. The Cartographic Journal (2022).

Fuente: SINC.

Una brecha profunda: solo el seis por ciento de los ganadores del Nobel son mujeres

POR Nicolás Retamar para AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS UNQ

En octubre de 2022 se entregaron los premios y la tendencia continúa. De las más de 900 personas galardonadas, la enorme mayoría son hombres.

El año pasado se anunciaron los ganadores de los Premios Nobel 2022 en seis categorías: Medicina, Física, Química, Literatura, Paz y Economía. En esta ocasión, el premio en medicina (disciplina que abre el rally de una elección por día de la semana) fue para Svante Pääbo. Desde el comité encargado de la selección, destacaron que el biólogo sueco “logró secuenciar el genoma del neandertal, un pariente extinto de los humanos actuales. Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los humanos vivos de los homínidos extintos, sus descubrimientos proporcionan la base para explorar lo que nos hace singularmente humanos”. Más allá de la importancia del descubrimiento, los Nobel continúan con otra tradición: elegir hombres, blancos y europeos.   

Entre 1901 y 2021, los Premios Nobel se otorgaron 609 veces a 975 personas y organizaciones. Sin embargo, algunos investigadores e investigadoras recibieron la distinción más de una vez. Así, 943 individuos fueron premiados en 120 años de historia. Sin embargo, la mayoría de los condecorados son hombres; la cifra indica que 58 mujeres alcanzaron el galardón más popular del campo científico.

Los ganadores del Nobel reciben esta medalla de 18 quilates de oro y 900 mil dólares de premio. Créditos: Humanidades.com

Incluso, la cifra es todavía más alarmante si se recorta la estadística a las premiaciones en física, química y medicina, las categorías con más historia y más peso dentro del Nobel. Con esta cuenta, menos del 4 por ciento de las mujeres se colgaron la medalla en el pecho. Solo 22 científicas y médicas fueron destacadas de las 631 personas premiadas. De ellas, ninguna es latinoamericana o caribeña.

Estas cifras se relacionan con desigualdades históricas y estructurales. “Las mujeres siempre hicimos ciencia y, la mayoría de las veces, nuestro trabajo fue invisibilizado por los obstáculos inherentes al patriarcado. Por este motivo, a medida que asciende el escalafón jerárquico, la participación se reduce significativamente”, señala María Eugenia Dichano, investigadora de la UNQ especialista en Géneros y Derechos Humanos, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.

Ahora que sí nos ven

De las 22 mujeres premiadas en la historia del Nobel en física, medicina y química, 12 fueron distinguidas en el siglo XXI. En 2018, Göran K. Hansson, secretario general de la Real Academia de Ciencias de Suecia (organismo designado por Alfred Nobel para elegir los premios de física y química) sugirió una mayor inclusión en el otorgamiento de los reconocimientos teniendo en cuenta el género y la nacionalidad.

“En los últimos años la agenda de género ha cobrado un gran protagonismo, recogiendo los reclamos de mujeres y disidencias, buscando igualdad de derechos. Por eso, instituciones conservadoras y tradicionalistas como estas se ven interpeladas ante estas demandas legítimas”, advierte Dichano.

Nombre y fecha

En física, de las 218 personas premiadas, solo cuatro son mujeres: Marie Curie (1903); Maria Goeppert-Mayer (1963); Donna Strickland (2018); Andrea Ghez (2020). En medicina, 12 mujeres de las 226 personas premiadas obtuvieron el reconocimiento: Gerty Theresa Cori (1947); Rosalyn Sussman Yalow (1977); Barbara McClintock (1983); Rita Levi-Montalcini (1986); Gertrude B. Elion (1988); Christiane NüssleinVolhard (1995); Linda B. Buck (2004); Françoise Barré-Sinoussi (2008); Carolyn W. Greider y Elizabeth H. Blackburn (2009); May Britt Moser (2014); Tu Youyou (2015).

Por su parte, de las 187 personas galardonadas con el Premio Nobel de Química en el lapso 1901-2021, solamente siete son mujeres: Marie Curie (1911); Irène Joliot-Curie (1935); Dorothy Crowfoot Hodgkin (1964); Ada E. Yonath (2009); Frances Arnold (2018); Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna (2020).

Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ